Que mala semana para olvidar. Que mala semana para comenzar. Te acuerdas? te acuerdas de los sueños perdidos? te acuerdas? parece que ya vi esa pelicula... una y otra vez o te acuerdas cuando me dormìa en los brazos de la serpiente que me hipnotizaba con su mirada y sus ojos color café. Aun recuerdo sus palabras, cada una de ellas y todas ellas, me las llevo a la tumba eso es cierto. Y no se si pueda llevar mucho tiempo mas la mochila en un solo brazo, tal vez tenga que colocarla correctamente o dejarla para siempre botada en el camino para que alguien màs la tome. las caras de mis amigos se desdibujan y los celos me entrangulan de a poco, quitandome el aire, pero sin matarme. Muerto no les sirvo. A veces te extraño, otras veces te busco y lo malo es que te encuentro siempre. Y tu estás ahí, fiel y cariñosa, complaciente, siempre con una palabra sabia y otra suave, dulce como una madre. Tu sonrisa son cadenas, tu mirada mi perdiciòn. Sales a darme consuelo sin que te lo pida, porque sabes mas de mi que yo mismo y siempre estàs dispuesta. En mi mente. En mis sueños. Ahora en la noche es cuando más miendo tengo de enfrentarme a la verdad, y tu lo sabes y te ries creyendo que no te veo. Me recuerdas la verdad que oculto por años, ya casi (más de) quince. Mi mente se confunde, vivo en la realidad esa de sudor y lagrimas y vivo en la realidad virtual, esa de status y religiones, esa en que se cree en mas allases e infiernos. Y sin embargo caigo en la tentaciòn de creer. Porque quiero creer. Porque todos tenemos derecho a ser normales y comunes. Es el anhelo de cada uno, no ser diferente y no mostrarse tal como somos, pero ahora, ahora en la noche te enfrento y no me puedo escapar. Enfrento mis temores, mis debilidades, mi sudor frio, mis tinieblas a Satan y Dios, todo en uno, para ser juzgado con la promesa eterna de ser condenado. Y la condena no llega, nunca llega, esa es la condena, ese es el castigo... y de todo cargo me declaro culpable.
El espacio, la última frontera. Vivo en el futuro. Voy a mi misión. Rayos lumínicos rozan nuestra nave interestelar. Truenos poderosos estallan en el eco negro del espacio. La nave se sacude. Vértigo por la velocidad. Somos guerreros del progreso. Todos los soldados conectados. Lentes, cascos, comunicadores, provisiones. Vamos llegando a la batalla. "Próxima estación, Baquedano". Todos listos para el desembarco.
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