Después de todo lo único que nos diferencia de la tierra es... La Nada!
Somos tierra nada más que tierra y a ella volvemos al final de cada historia, no te estreses, amigo, no trascendemos no hay vida después de la muerte. No hay nada. Sólo La Nada. No importa eso de matar por hambre, por dinero o por justicia, simplemente es matar. No hay parametros de justicia, la ley no es universal, el comportamiento no es igual para todos: mis mocos colgando aquí son normales y allá son un insulto; mi risa es placer del cielo aquí y allá es insulto al cielo; camina y habla, cállate y sientate. No hay cielo, ni quien lo gobierne, sólo tierra y tierra caminante, nada importa: si como no muero si no como no muero, si bailo soy feliz, si no bailo me siento tonto, si tengo o no auto no es lo importante, sino adonde voy con ese auto... matar es lo único malo. Matar por hambre, por celos o por defensa es matar. La memoria nos condena, nos revive lo que ya no existe.
La memoria nos mantiene, nos llama por nuestro nuevo nombre y sonrie a los conocidos. Nos llama por nuestro nombre-nombre para condenarnos por cosas que pasaron, nunca pasaron y por lo demás, ya lo dije, cosas que ya no existen.
Somos tierra nada más que tierra y a ella volvemos al final de cada historia, no te estreses, amigo, no trascendemos no hay vida después de la muerte. No hay nada. Sólo La Nada. No importa eso de matar por hambre, por dinero o por justicia, simplemente es matar. No hay parametros de justicia, la ley no es universal, el comportamiento no es igual para todos: mis mocos colgando aquí son normales y allá son un insulto; mi risa es placer del cielo aquí y allá es insulto al cielo; camina y habla, cállate y sientate. No hay cielo, ni quien lo gobierne, sólo tierra y tierra caminante, nada importa: si como no muero si no como no muero, si bailo soy feliz, si no bailo me siento tonto, si tengo o no auto no es lo importante, sino adonde voy con ese auto... matar es lo único malo. Matar por hambre, por celos o por defensa es matar. La memoria nos condena, nos revive lo que ya no existe.
La memoria nos mantiene, nos llama por nuestro nuevo nombre y sonrie a los conocidos. Nos llama por nuestro nombre-nombre para condenarnos por cosas que pasaron, nunca pasaron y por lo demás, ya lo dije, cosas que ya no existen.
Comentarios